Fin de semana en O Baixo Miño: entre el río y el océano

Historia, arte, naturaleza, deporte… Es más que probable que un fin de semana sea poco tiempo para poder disfrutar de todo lo que en la comarca de O Baixo Miño puede despertar nuestras emociones. Pero es seguro que cada minuto que aprovechemos en estas tierras acariciadas por las aguas del río Miño y las del Océano Atlántico será gratamente compensado.

Entre el río y el océano, los municipios de Tui, A Guarda, Tomiño, O Rosal y Oia nos invitan a disfrutar de espacios naturales de gran valor y de una valiosa riqueza histórico-artística, a vibrar con variadas actividades deportivas y a recrearnos en su exquisita gastronomía, regada con el vino de O Rosal, de la Denominación de Origen Rías Baixas.

Aires de mar, de río y de montaña envuelven los paisajes de A Guarda, en el extremo más meridional del litoral pontevedrés y con el río Miño como frontera con Portugal. Precisamente el estuario del Miño puede ser un buen punto de partida para nuestra escapada por esta comarca. Su alta riqueza ecológica, en la que destaca especialmente la población de aves, hace que sea considerado por muchos expertos como el Doñana gallego.

La naturaleza ofrece en A Guarda interesantes posibilidades tanto para la contemplación relajada como para un turismo más activo.

Ambas opciones tienen en el Monte de Santa Tegra un lugar idóneo, en el que podemos practicar el senderismo, gozar de vistas maravillosas del estuario y del país vecino, observar los antiguos molinos de viento, del siglo XVII, o viajar en el tiempo visitando el castro, una de las ciudadelas mejor restauradas y conservadas de Galicia, que alberga una reproducción de una casa castreña con una altísima fiabilidad.

A la hora de reponer fuerzas, nada mejor que acercarnos a Oia y saborear sus deliciosos percebes y pescados de roca. El paisaje rocoso de su costa o el de la Sierra de A Grova, espacio protegido que este municipio comparte con los de Tui, Baiona y A Guarda y en el que, entre una vegetación absolutamente autóctona, podemos ver caballos en semilibertad, pueden ser una buena compañía para el descanso. Pero si lo que queremos es un relax lleno de emociones, en A Grova podemos practicar deportes como la escalada, el parapente o el ala delta. O, si lo preferimos, podemos atrevernos con el surf en la Playa de Santa María o recorrer alguna de las rutas que nos permitirán contemplar valiosos ejemplos de arte y de historia como castros, petroglifos, puentes romanos, molinos, iglesias o monasterios, destacando el de Santa María la Real de Oia. Y si nuestro fin de semana coincide en mayo o junio, podemos asistir a la celebración de “A Rapa das Bestas”, vistosa tradición en la que los jóvenes de la zona cercan a los caballos que viven en la sierra para marcar las nuevas reses y cortarles las crines.

Si lo nuestro es el agua dulce, esta es también nuestra comarca. Las playas fluviales de O Rosal son un auténtico paraíso y en Tomiño los aficionados a la pesca fluvial pueden disfrutarla en los ríos Tebra y Furnia, afluentes del Miño, cuyas truchas gozan de muy buena fama. Estos dos municipios nos ofrecen también atractivas rutas de interés cultural, como la de los molinos de Pico-Folón, en O Rosal, municipio en el que se conservan varios grabados rupestres y yacimientos galaico-romanos, así como edificios del siglo XVIII como la iglesia de San Miguel, la parroquial de Santa Mariña o el antiguo pazo que hoy es la sede del ayuntamiento. En Tomiño destacan restos de la cultura megalítica y pequeñas iglesias románicas, como las parroquiales de Tomiño, San Salvador o Barrantes.

Y para finalizar un fin de semana con tanta actividad nada mejor que un descanso relajante en el Balneario de Caldelas de Tui.En caso de que deseemos seguir admirando monumentos es visita obligada la Catedral de Tui, cuya construcción se inició en 1120 siguiendo el estilo románico, aunque finalmente fue rematada como obra gótica. Son especialmente resaltables en ella su pórtico, las diferentes capillas, el archivo, el claustro, el coro y el órgano. También es recomendable visitar el Museo Diocesano, que guarda una amplia selección de piezas arqueológicas. La naturaleza se hace también monumento en Tui con el Parque Natural de Monte Aloia. Sus distintas rutas de senderismo y sus numerosos miradores elevados invitan a admirar los hermosos paisajes del monte y las vistas sobre los valles del Louro y del Miñor y de la Ría de Vigo en días claros.